2. EL SISTEMA DE DECLINACIONES DEL LATÍN (1ª PARTE)

En esta clase vamos a entrar en el terreno de la morfología y vamos a introducirnos en el sistema de declinaciones y casos del latín. Además compararemos el sistema de casos del latín con el sistema del castellano

EL SISTEMA DE DECLINACIONES DEL LATÍN

¿QUE ES LA MORFOLOGÍA?

“Parte de la lingüística que estudia las reglas que rigen la flexión, la composición y la derivación de las palabras.”

Es decir, la morfología se encarga de analizar cómo modificamos la forma y las terminaciones de las palabras para cambiar su sentido.
Tanto el latín como el castellano son lenguas flexivas, es decir, modificando la terminación de una palabra le damos un sentido u otro.


Cuando decimos niño, niña, niños, niñas. En estas palabras, al elemento base, llamado raíz o lexema, niñ-, le añadimos  la “o” o la “a”  para indicar género y la “s” para indicar plural.
Y lo mismo ocurre con los adjetivos (“bueno, buenos, buenas…”) y con los verbos (“canto, cantas, cantamos…”).

TIPOS DE PALABRAS

Para poder hacer un estudio eficiente de las lenguas, es importante saber que hay diferentes categorías o tipos de palabras. El latín tenía sustantivos, adjetivos, pronombres, verbos, adverbios, preposiciones, conjunciones e interjecciones. La gran diferencia con el castellano es que latín no tenía artículo, así que según el contexto diremos “una niña o la niña”.

De estas categorías, sólo se flexionan o cambian de terminaciones: el sustantivo, el adjetivo, el pronombre y el verbo. En cambio, el adverbio, la preposición, la conjunción y la interjección siempre presentan la misma forma, nunca cambian. Es por ello que hablamos de palabras variables y de palabras invariables.

Además, decimos que tenemos una flexión nominal y una flexión verbal. Con “flexión” nos referimos al conjunto de formas y terminaciones que adopta una palabra. Es decir:

– La flexión nominal es el conjunto de formas y terminaciones de los sustantivos, adjetivos y pronombres.

– La flexión verbal es el conjunto de formas y terminaciones de los verbos.

CONCEPTOS DE NÚMERO Y GÉNERO

Antes de empezar hay tener claros tres conceptos. Los dos primeros, que son comunes al castellano, se entienden a la primera.

El primer concepto es el concepto de número, ya sabéis, las palabras pueden ser singulares o plurales. En castellano, marcamos el plural añadiendo una -s.

El segundo concepto es el concepto de género, las palabras pueden tener género masculino o femenino. Aunque resulta que el latín tiene género neutro también, usado principalmente para cosas inanimadas como la palabra “templum” que quiere decir “templo”. En castellano,  para marcar el género, solemos usar la “o” para el masculino y la “a” para el femenino.

CONCEPTO DE CASO

El último concepto es el concepto de caso. Los casos se utilizan para marcar la función o el papel que realiza una palabra en la oración.

Ex: Sujeto, Complemento Directo, Complemento Circunstancial, etc.

Es decir, el latín no sólo podía usar terminaciones para marcar el plural y el género como en castellano, sino que también podía usar unas terminaciones especiales para marcar la función de la palabra en la oración.

EL SISTEMA DE PREPOSICIONES DEL CASTELLANO

Pero para poder entender esto, lo mejor es que seamos plenamente conscientes de cómo el castellano marca las funciones de las palabras. Básicamente el castellano usa un sistema de preposiciones para marcar las funciones.

El sujeto, que es la persona que realiza la acción del verbo, es la función primaria y no lleva preposición. Así pues, en castellano sencillamente decimos “la niña o una niña”. 

El objeto directo o complemento directo es la persona o cosa afectada por la acción verbal. En castellano, solemos caracterizar esta función con la preposicióna”, es decir, “a la niña”. 

Dada esta caracterización con la preposicióna”, en castellano hacemos un gran contraste entre el sujeto y el complemento directo y podemos cambiar el orden sin ningún problema.

En “la madre besa a la niña” la acción es tan clara como en “a la niña, la madre besa”.

El inglés, en cambio, no tiene tanta libertad y basa el contraste sujeto-objeto en un orden estricto. “The mother kisses the girl” no es lo mismo que “the girl kisses the mother”, aquí las funciones se han intercambiado.

El complemento del nombre se usa para indicar la posesión o la relación entre dos sustantivos. En castellano aparece marcado por la preposición “de”, “de la niña”.

El complemento indirecto es la función de aquél que recibe las consecuencias de la acción, sean buenas o malas. En castellano usamos las preposiciones “a” y “para” para caracterizar esta función: “a la niña”, “para la niña”. Ejemplos: La madre regala un rosa a la niña. La madre da un golpe a la niña. Esto es para la niña.

Si os fijáis, aquí hay una coincidencia entre la preposición que usamos para marcar el CD y el CI, para ambos casos usamos la “a”, pero las funciones son muy diferentes.

La función de complemento circunstancial es la más rica en preposiciones. Se pueden crear muchas relaciones circunstanciales con el verbo: relaciones de asociación, de causa, de modo, de separación, de instrumento, de ubicación, etc. Para cada uno de estos sentidos nosotros usamos distintas preposiciones que nos marcan con claridad el sentido.

En conclusión, con este sutil juego de preposiciones el castellano es capaz de marcar la función y el papel que desempeña cada palabra en la oración.

Y… ¿cómo marca las funciones el latín? Con los llamados casos.

En la segunda parte de esta clase veréis cómo funcionan los casos en latín con algunos ejemplos. Estará disponible la próxima semana.