1.2. ACENTUACIÓN DEL LATÍN

CANTIDAD VOCÁLICA

¡Muy buenos días! Ahora que ya sabéis cómo pronunciar el latín, en esta clase aprenderéis las reglas de la acentuación latina.

Primero de todo, debéis saber que las vocales del latín tenían cantidad vocálica, esto quiere decir que el latín distinguía entre vocales largas y breves dependiendo del tiempo que se tardaba en pronunciarlas.

Conocer la cantidad de las vocales es fundamental para poder acentuar palabras en latín.

Esto puede sorprendernos, porque nuestra lengua no utiliza esta distinción en la cantidad. Sin embargo, disponemos del acento para diferenciar palabras. Por ejemplo, decimos “yo fabrico” y “él fabricó”, que se distinguen sólo con el cambio de posición del acento.

MACRÓN Y BREVE

Para indicar la cantidad de una vocal se utilizan dos signos diacríticos: el macrón y el breve.

El macrón es una ralla que sobre una vocal indica que su cantidad es larga.

Ā ā Ē ē Ī ī Ō ō Ū ū

El breve es como una “u” pequeñita que sobre una vocal indica que su cantidad es breve.

Ă ă Ĕ ĕ Ĭ ĭ Ŏ ŏ Ŭ ŭ

Como el castellano no tiene largas y breves, no se suele realizar la distinción en la pronunciación entre largas y breves. Veamos algunos usos de estos signos: ăbăcŭs tiene todas sus vocales breves. Ămōrēs tiene breve la primera y largas las otras dos. Caesăr tiene una larga y una vocal breve, puesto que todos los diptongos son largos.

Aprovecho para recordaros que los diptongos son: ae, au, oe.

Mujer con tablilla y stylus (considerada Safo) – Fresco pompeyano.

REGLAS DE ACENTUACIÓN

Teniendo en cuenta la información que os he dado, pasemos ahora a las reglas de acentuación para que siempre podáis acentuar las palabras correctamente.

Las reglas son dos:

  • 1ª Regla: todas las palabras latinas son llanas.
  • 2ª Regla: Si la penúltima sílaba es breve, la palabra es esdrújula.

Evidentemente, para que una palabra sea esdrújula tiene que tener al menos tres sílabas.

En resumen sólo tienéis que mirar si la penúltima sílaba es larga o breve. Por ello a veces se habla de “la ley de la penúltima”.

Ex:  amātus, scientĭa, amoenus, mĕdĭcus

Decimos amátus, porque la penúltima, la a, es larga.
Decimos sciéntia, porque la penúltima, la i, es breve.
Decimos amóenus porque la penúltima, oe, es un diptongo que cuenta como larga.
Y decimos médicus porque la penúltima, la i, es breve.

EXCEPCIONES:

No obstante hay dos excepciones a estas leyes.

Falsas agudas:

La primera de ellas es que hay algunas “falsas agudas”, es decir, palabras que en origen eran llanas, pero que perdieron su última sílaba por razones fonéticas. Por ello, ahora son agudas.

En este grupo de palabras tenemos palabras formadas con el sufijo para demostrativos -ce, palabras con el sufijo para interrogaciones -ne y los imperativos de los verbos compuestos de dico y duco. También se incluyen antiguos nominativos de la tercera declinación en –atis e –itis.

Ex: istince; audisne; adduce / addice; Arpinatis / Samnitis

Todas estas palabras, que se pronunciaban istínce, audísne, addúce, addíce, Arpinatis Samnitis, al perder su última sílaba mantuvieron la posición del acento. Y pasaron a pronunciarse: istínc, audín, addúc, addíc, Arpinás, Samnís.

Relativo + cum:

Además, resulta que cuando la preposición cum se posponía a un relativo, el acento recaía sobre el cum. Es decir: quocúm, quibuscúm.

Las enclíticas -que, -ne, -ue:

Por otro lado, las enclíticas -que, -ne, -ue obligaban a que el acento recayera en la penúltima sílaba sin importar si ésta era larga o breve. Por ejemplo: populúsque, armáque, matérue.

Peeero en algunas palabras el -que forma parte de ellas y por tanto siguen la regla de la penúltima. Estas palabras aparecen tal cual en el diccionario. Algunos ejemplos serían: ítaque, dénique y úndique.

Academia de Platón – Mosaico pompeyano

Y ahora me diréis: oye, Sam, todo esto está muy bien, pero… ¿cómo puedo yo saber la cantidad de la dichosa penúltima? Pues resulta que tenemos dos reglas.

REGLAS PARA SABER LA CANTIDAD SILÁBICA:

La de las dos consonantes y la de vocal ante vocal.

Vocal + dos consonantes es larga.

Una vocal seguida de dos consonantes es larga, como en hostes, curro, mitto y summus. Además, también cuentan para ello las consonantes dobles x y z, como en saxum y gaza.

Hay una excepción: los grupos muta cum liquida. En estos casos (br, cr, gr, pr, tr, o bl, cl, pl) son posibles las dos interpretaciones, aunque no se suele contar como doble consonante. Ejemplo: pă-tris / pāt-ris

Vocalis ante uocalem corripitur.

Por otro lado, cuando hay dos vocales juntas que no hacen diptongo, la primera vocal se abrevia.

Por ejemplo: studĭo, accipĭunt, prudentĭa
Se leen stúdio, accípiunt, prudéntia.

Para el resto de vocales tendréis que recurrir a un diccionario. Excepto para los diptongos, que son largos por naturaleza.

Pues hasta aquí la clase. Espero que os haya gustado y no olvidéis comentarme cualquier duda. La próxima clase será sobre el sistema de declinaciones del latín.

¡Haaasta la próxima!