2.3. TERCERA DECLINACIÓN DEL LATÍN (I): TEMAS EN CONSONANTE

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TERCERA DECLINACIÓN

¡Muy buenos días y bienvenidos a una nueva clase! Esta clase es sobre la tercera declinación. Conoceremos las desinencias de sus casos, sus características principales y sus particularidades. Esta es la declinación de los temas en i, ¡pero también la de los temas en consonante! Su marca distintiva es el genitivo singular en -is.

Primero de todo, resulta que en esta declinación confluyen dos tipos de temas: los temas en en “i” y los temas en consonante. ¿A qué se debe esto? A que ambos temas han generado un genitivo en -is por razones fonéticas.

Por ejemplo: hostis, hostis y plebs, plebis. (hosti-s, hosti-s y pleb-s, pleb-is).

Si recordáis, en la primera declinación y en la segunda declinación teníamos temas en “a” y temas en “o”. Eran temas en vocal que no presentaban mucha complicación.

Los temas en “i” son sustantivos que acaban en vocal “i”, de la misma manera que la primera acaba en “a” y la segunda en “o”. Pero los temas en consonante son temas que acaban sin vocal al final.

 

INTRODUCCIÓN: TEMAS EN CONSONANTE

En esta clase nos centraremos en los temas en consonante. En la próxima hablaremos de cómo identificar los temas en “i” y cuales son sus características.

De acuerdo, veamos ahora las desinencias generales de los temas en consonante. Resulta que ahora tenemos dos tablas. Una tabla sirve para las sustantivos masculinos y femeninos y la otra tabla sirve para los neutros.

Los sustantivos neutros comparten la segunda parte de la declinación, pero tienen * para los tres primeros casos en singular y -a para el plural.

Y ahora diréis, pero ¿qué clase de declinación tiene * en los nominativos?

Vale resulta que en la mayoría de situaciones y por motivos fonéticos las consonantes están “cambiadas” en el nominativo singular.

Veamos unos ejemplos: Primero veamos un caso en que no hay cambios en la consonante y luego otro en que sí.

Plebs, plebis, no presentan cambios, pero con el sustantivo dux, ducis nos encontramos con que en nominativo y vocativo hay una x y en el resto de casos hay un c.

Es ahora cuando el enunciado nominativo más genitivo “dux, ducis” cobra más importancia que nunca. Puesto que con el genitivo sabremos cuál es la consonante del tema y podremos declinarlo en el resto de casos.

TERCERA DECLINACIÓN EL DICCIONARIO…

El problema está en que el diccionario normalmente sólo nos da una entrada con el nominativo, y a veces con suerte el genitivo.

De rex, regis por ejemplo tenemos sólo una entrada con rex.

Diccionario Ilustrado Latín. VOX

¿Cómo hacemos para ver esta entrada si nos encontramos con la forma “reges“? Si buscamos en reg- no encontraremos nada, ¡y rex está en la x! ¿hay alguna lógica en la formación del nominativo? La verdad es que sí, así que veámosla juntos.

 

EL NOMINATIVO DE LOS TEMAS EN CONSONANTE (MASCULINO/FEMENINOS)

Dado a que los sustantivos masculinos y femeninos frente a los neutros tienen características diferentes, veremos primero los masculinos y femeninos.

CONSONANTES P, B, T, D, C y G

Empezamos con el grupo de consonantes que presentan una “-s” en el nominativo:

Estas consonantes son las llamadas “oclusivas”, pero no os preocupéis, no necesitáis recordar el nombre, sino que lo que tenéis que hacer es fijaros en qué ocurre.

Estos grupos de consonantes reciben un nombre según el punto de la boca en que se articulan.

La P y la B son consonantes labiales, ya que se articulan en los labios.

La T y la D son dentales porque se articulan en la parte de los dientes de arriba.

La C y G se llaman guturales y se articulan en la parte de atrás de la la boca.

Un buen truco para acordarse de ellas son las palabras “PeTaCa” y “BoDeGa” ya que incluyen las consonantes y en el mismo orden.

Con la P y la B no ocurre nada. Plebs, plebis. Sencillamente se añade la “s” y ya está.

Con la T y la D esta consonante desaparece. lapis, lapidis. ¿Qué quiere decir esto? Que cada vez que tengamos un tema en dental, es decir, en T o D, en el nominativo/vocativo esta desaparece y sólo queda la “s”.

Con la C y la G aparece una consonante doble: la X. dux, ducis o rex, regis. Puesto que la consonante x no es más que un representación gráfica de un sonido gutural, es decir, la c o la g, sumado a la s.

En conclusión, con la P y la B no pasa nada, con la T y la D perdemos la consonante y con la C y la G aparece una x, que es la suma de C/G+S.

LA APOFONÍA LATINA

Ahora bien, hay una pequeña variación. En algunos casos, además, hay cambios de vocales y se usa una vocal para nominativo/vocativo y otra vocal para el resto de casos de la declinación. Este fenómeno de cambio vocálico se llama “apofonía latina”. Todos estos cambios suelen ser bastante regulares.

Veamos algunos ejemplos de apofonía latina o cambio de vocal:

Si os fijáis, la secuencia es la misma. Hay una variación e/i.

En el nominativo tenemos la “e” y en el genitivo la “i”. Sencillamente, tenéis que acostumbraros a esta situación, ya que acaban siendo más comunes los sustantivos que hacen estas variaciones que los que mantienen la vocal estable.

CONSONANTES L y R

Veamos ahora temas en consonante L y consonante R, las llamadas consonantes líquidas.

Resulta que con estas consonantes no hay mucho problema.

Hay sólo una pequeña cosa a mencionar y es que en los casos como pater, patris, el sufijo -ter de parentesco presenta una “e” en el nominativo/vocativo que en el resto de la declinación no está, más o menos lo mismo que con los sustantivos en -er de la segunda declinación como ager, agri.

No hay casos de apofonía.

CONSONANTE N

Con la consonante N, tenemos dos posibilidades, que se pierda la consonante o que se mantenga.

En legio, legionis, la consonante “n” no aparece en el nominativo.

Hay además casos de apofonía latina o cambio de vocal: por ejemplo: ordo, ordinis y cornicen, cornicis. En el primer grupo hay una variación o/i y en el segundo e/i.

Hay que añadir, además, que la situación de ordo, ordinis, con el cambio o, -inis, sólo se da con palabras que hacen el genitivo en -dinis, o en -ginis, como uirgo, uirginis.

CONSONANTE S

ROTACISMO:

Como veis la s sólo se encuentra en el nominativo. Resulta que en latín antiguo las eses intervocálicas se conviertieron en erres y por ello, en vez de tener *honosis, tenemos honoris. Este fenómeno se llama rhotacismo (palabra que viene de la letra griega rho, que equivale a nuestra erre).

Además, en algunos casos en una especie de regularización el nominativo presentaba también “r”. De este modo tenemos dobletes como honos, honoris y honor, honoris.

Ejemplos con apofonía: variación i/e como en cinis, cineris y variación u/o como en lepus, leporis.

Hasta aquí todos los casos con los sustantivos masculinos y femeninos, ahora vienen los sustantivos neutros.

EL NOMINATIVO DE LOS TEMAS EN CONSONANTE (NEUTROS)

Primero, recordamos que la forma de nominativo, vocativo y acusativo es la misma para los sustantivos neutros.

CONSONANTE T y D

Primero, tenemos sustantivos neutros en dental, en T o D, como caput, capitis. Como véis, aquí se mantiene la consonante T, pero tenemos la apofonía con la variación de vocal u/i.

Además resulta que en casos donde hay dos consonantes al final, se pierde la T o la D. Por ejemplo cor, cordis y lac, lactis no tienen la dental en el nominativo. Y no se dice “cord” ni “lact”, sino “cor” y “lac”.

CONSONANTE L y R

Cuando tenemos la consonante l, por ejemplo: mel, mellis, ésta se mantiene, aunque si es doble se simplifica y solo suena una.

Cuando tenemos la consonante r, por ejemplo, uer, ueris, no ocurre nada, sencillamente tenemos la r al final sóla.

CONSONANTE N

Cuando tenemos la consonante n, por ejemplo, flumen, fluminis, ésta se mantiene, pero se produce una apofonía con variación e/i. Esta terminación -men, -minis es muy típica de los neutros.

CONSONANTE S

Tenemos nuevamente el fenómeno del rotacismo, es decir, ésta s, en posición intervocálica, es decir entre vocales, pasó a erre.

Y también casos en que antiguas palabras de tema en ese se hicieron en r en nominativo por regularización como robur, roboris.

Además, muy muy a menudo, se producen casos de apofonía con variación u/e (como en genus, generis) y con variación u/o (como en tempus, temporis).

 

Eso es todo por ahora, os recomiendo descargar la tabla-resumen de los temas en consonante de la tercera declinación. Tenedla a mano cuando practiquéis para ir acostumbrándoos a los cambios de de esta declinación tan rica y variada.

 

Sólo el estudio detenido de estos cambios y la práctica os permitirá dominar los fenómenos fonéticos de esta declinación de tema en consonante.

En la próxima clase nos centraremos en los temas en i de la tercera declinación. Espero que os haya ayudado mi explicación, escribid cualquier duda que tengáis y ¡haaasta la próxima!

 

Índice de la Gramática Latina.

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